La voz de los estudiantes.

Una experiencia de formación fuera del aula: mi participación en el IX .
Encuentro de la Red de Investigadores del Fenómeno Religioso en México.

Aunque en contacto constante con las comunidades –sociales, religiosas, étnicas, políticas o culturales– con las que trabajamos para explicarnos, si bien de manera fragmentaria, el mundo en el que somos, los que aspiramos al estudio de lo social construimos gran parte de nuestras interpretaciones en un espacio de retiro, en el que intentamos reunir y vincular nuestro trabajo de observación y diálogo con los actores, nuestra “razón pura” y la imaginación que todo intento por dar cuenta de la realidad implica, para producir, casi siempre, un texto que busca ser panorama, explicación y horizonte.
Esta labor individual, que en muchos­ casos exige soledad absoluta, parecería extinguir la posibilidad de que el conocimiento generado rebase nuestra memoria personal y de la computadora en la que escribimos. No obstante la socialización de aquello que producimos puede llevarse a cabo en varios niveles.
Quizá uno de los más inmediatos es el que se realiza cuando asistimos a encuentros, coloquios y congresos. La mayoría de ellos se lleva a cabo entre pares, con otros estudiantes e investiga­dores que, de la misma forma que no­sotros, buscan comprender cómo y por qué organizamos de un modo deter­minado nuestro “mundo humano” y de qué manera éste nos estructura. La experiencia de asistir a estos encuentros puede resultar, además de formativa, muy placentera, pues cubre la necesidad de compartir toda creación y participar de los hallazgos de los otros.
Los días 15, 16 y 17 de junio del 2006 tuve la oportunidad de ir a El Colegio de San Luis para participar en uno de estos espacios en los que se busca presentar, discutir e intercambiar explicaciones, preguntas y problemáticas del campo social: el IX Encuentro de la Red de In­vestigadores del Fenómeno Religioso en México, que tuvo por tema central “Religión y práctica religiosa desde la modernidad a nuestros días: del origen de la tolerancia a la invención de las cre­en­cias”. Mi interés por acudir al encuentro fue inmediato. El objeto de mi investigación para realizar la tesis de grado es la devoción por la Santa Muerte en la ciudad de México. Por entonces ya había hecho un modesto trabajo sobre el tema para presentarlo en el curso Debates Contemporáneos sobre Cultura, con el Dr. Ricardo Pérez Montfort (CIESAS-DF). De este modo, me pareció oportuno poner a prueba en el marco del encuentro este primer ensayo sobre el tema que me ha ocupado y ocupará en los próximos meses.
El encuentro, en el que sus convocantes buscaron llamar la atención sobre el análisis de la religión y la religiosidad entre la modernidad y la posmodernidad, estuvo divido en siete mesas temáticas en las cuales se abordaron casos específicos que daban cuenta de procesos de transformación religiosa vinculados a la generación de tolerancia interreligiosa, la contraposición entre prácticas identificadas con cierto dogmatismo o hegemonía y otras con lo heterodoxo o contrahegemónico, así como los procesos de secularización, laicismo, circulación de las creencias, globalización, fundamentalismo, fragmentación de las creencias, erosión de las instituciones y el surgimiento de nuevos cultos.
Me interesó participar en la mesa 1: “Dogma, heterodoxia y trasgresiones en el catolicismo”, coordinada por Renée de la Torre (CIESAS-Occidente) con la ponencia titulada “La muerte santificada: el culto a la Santa Muerte en el México contemporáneo”, por lo que me puse en contacto con ella y con los organizadores para que consideraran incluir mi ensayo en las discusiones, lo que afortunadamente ocurrió.
El encuentro se inició con la presentación de una conferencia magistral ofrecida por Jan de Vos (CIESAS-Sureste): “La dicha de Juan: un acercamiento al pensamiento del nuevo Papa”. Después de exponer el contenido de la conservadora y rígida doctrina teológica defendida por Joseph Ratzinger (Benedicto xvi) –quien fue maestro del conferencista– Jan de Vos dio fin a su presentación con la emotiva interpretación de dos cánticos religiosos: un himno escrito por Tomás de Aquino y una canción cristiana que entonaban los esclavos en Estados Unidos.
En contraste con lo expuesto en la conferencia inaugural –la postura cerrada de la Iglesia católica que defiende una vía única para la fundación y expresión de la fe– las ponencias presentadas en la mesa en la que participé se refirieron a cómo se practica la religión fuera de las instituciones religiosas e incluso a contracorriente de sus doctrinas, unas veces rompiendo radicalmente con tales instituciones y otras modificando algunos de sus contenidos y formas. No obstante también hubo ponentes que analizaron el discurso dogmático –en sentido estricto– religioso. Como síntesis reflexiva en torno a ambos polos Renée de la Torre, investigadora de CIESAS-Occidente, presentó una disertación titulada “La Iglesia Católica en el México contemporáneo: resultados de una prueba de contraste entre jerarquía y creyentes”.
Poco antes del final de la jornada llegó el momento de presentar la ponencia que llevaba preparada. Al igual que otros expositores, me apoyé en las imágenes para hacer más entretenida y elocuente mi exposición. A manera de introducción, me pareció sugerente iniciar con la narración de una escena de la película de Ingmar Bergman El séptimo sello, en la que se escenifica “la danza macabra” o “danza de la muerte”, una representación común en la Edad Media, especialmente en el siglo xiv durante la pandemia de peste, de la figura esquelética que toma de la mano a hombres y mujeres de todas las condiciones y los obliga a retirarse de la vida danzando. Me pareció que esto me serviría para contrastar una percepción de la muerte que le teme a ésta, frente a otra que la venera y procura tenerla a su favor. Una vez formuladas, de manera muy general y breve, algunas premisas teóricas mínimas sobre la antropología de la religión, me ocupé en describir ciertos rasgos del culto, las imágenes, altares y templos, al tiempo que intenté caracterizar a los sectores devotos de la también conocida como “Santísima”, “Flaca” y “Niña Blanca”. Enseguida di cuenta del debate existente en torno al origen y propagación del culto. Finalmente, puse a consideración lo que me parece un objetivo central para el estudio de esta devoción desde la antropología: preguntarse el por qué de la vigencia, consolidación y expansión del culto en ciertos sectores sociales que, por otra parte, recrean su identidad religiosa sin someterse de manera necesaria a lo dictado por el dogma.
Al término de la presentación los nervios habían desaparecido y se transformaron en emoción y expectativa por escuchar las preguntas y comentarios del entonces nutrido auditorio, conformado por estudiantes e investigadores de varias universidades y centros, la gran mayoría especialistas en el estudio del fenómeno religioso. Además de la experiencia de exponer oralmente el tema de mi investigación frente a un grupo de expertos, uno de los momentos que rescato como de los más enriquecedores y gratos fue justamente cuando pude escuchar y responder a los cuestionamientos, sugerencias, críticas y recomendaciones de quienes me acompañaban. Es en este momento cuando, me parece, se destaca con claridad la importancia formativa y motivadora de asistir a esta clase de encuentros. Todos los comentarios recibidos entonces han resultado muy útiles para pensar, replantear y nutrir mis indagaciones sobre la devoción por la Santa Muerte; incluso en este marco me fueron facilitados datos fundamentales para establecer contactos importantes para iniciar mi trabajo de campo.
Aunque se ha vuelto una suerte de cliché asegurar que el conocimiento es una construcción social producto de una relación dialógica que tiene más de un sentido, creo que tal afirmación no pierde su verdad por la repetición y que ello se confirma cuando participamos en estos encuentros interinstitucionales e interdisciplinarios, en los que el ser escucha y escuchado contribuye a configurar explicaciones de lo social más estructuradas y profundas.
A partir de esta experiencia, invito a todos los compañeros de maestría a participar en esta clase de espacios de discusión y diálogo, ya sea en los convocados por el propio ciesas o en los organizados por cualquier otra institución. Al mismo tiempo insto a nuestra casa de estudios a apoyar las iniciativas de los alumnos interesados en asistir y formarse en espacios alternativos al aula y la biblioteca.

Perla Orquídea Fragoso Lugo
Estudiante de la Maestría en
Antropología Social CIESAS-DF
Promoción 2005-2007
perlafragoso@hotmail.com

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