Editorial. Los Sistemas de Información Geográfica y sus aplicaciones en las ciencias sociales.

¿Qué estamos haciendo en el CIESAS?

¿Qué es un Sistema de Información Geográfica?

Entendemos por Sistema de Informa­ción­ Geográfica (SIG) una tecnología re­lativamente nueva cuyo objetivo es apo­yar el estudio de los procesos naturales y sociales­ desde una perspectiva geográfica. Se dice sistema porque integra las sinergias de cuatro elementos: 1) un ordenador, 2) programas de cómputo, 3) geodatos y 4) un usuario. El ordenador se refiere a nuestro equipo de cómputo, el cual po­see los mecanismos necesarios para almacenar, buscar, procesar y desplegar datos. Los programas de cómputo son aquellos que contienen los protocolos de procesamiento de datos; hay una gran variedad de ellos en el mercado y según sus capacidades de análisis varían sus precios: ArcInfo, MapInfo, e idrisi son los más populares, pero no son los únicos. Los geodatos se refieren a cierto tipo de características cualitativas o cuantitativas inherentes a fenómenos naturales o sociales asociados a lugares específicos por medio de coordenadas geográficas. Por ejemplo, un geodato cuantitativo se proporciona cuando se dice que en las coordenadas 19º 17’ 21.93”, -99º 10’ 08” hay un centro de trabajo que tiene adscritos 67 académicos. En primera instancia quizá no nos diga mucho saber esto, pero en el momento en que revelamos que esa es la coordenada geo­gráfica de la dirección postal Juárez núm. 87, Colonia Tlalpan, Delegación Tlalpan, México D. F., enton­ces todo cambia, pues sabemos que estamos hablando de noso­tros mismos y de nuestra adscripción al CIESAS-DF; ésta es la parte cualitativa del geodato.
Los datos en bruto no nos dicen mu­cho y la tarea de analizarlos corresponde al usuario del sistema, quien interroga a los datos a través de preguntas adecua­das, generando en tal proceso información. Esta información es geográfica porque en ella la variable “espacio” juega un papel preponderante en la forma en que analizamos los fenómenos de interés.

Antecedentes del SIG

Por lo general el producto final de un análisis, en nuestro caso de un fenómeno­ social, a través del uso del SIG es un mapa, un mapa inteligente en el cual se han combinado múltiples bases de datos geo­referenciadas con mapas urbanos, po­lí­ticos, electorales y/o topográficos. La idea de visualizar y analizar procesos sociales auxiliándonos de mapas no es nue­va. Por ejemplo el Dr. John Snow, en 1854, logró encontrar el origen de un brote de cólera al ubicar en un mapa del centro de Londres la posición geográfica de los muertos e infectados. Todavía en la década de 1970 era un procedimiento ordinario, en este tipo de estudios, sobre­po­­ner múltiples acetatos trasparentes con datos distintos sobre un mapa base para analizar la correlación entre varios eventos y su distribución geográfica. Esto no era otra cosa que un primitivo­ sig “mecánico”. No obstante estos análisis tomaban mucho tiempo y no todos tenía­mos la capacidad manual para lidiar con tijeras, pegamentos, plumones de colores, reglas, escuadras y compases.
El desarrollo del sig digital inició en la década de 1960 cuando comenzaron a utilizarse los ordenadores de primera generación para realizar análisis geográficos. Tres fueron las instituciones claves en su desarrollo: 1) el Departamento de Geografía de la Universidad de Washing­ton, 2) el Canada Geographic Information System y 3) el Harvard Laboratory for Com­puter Graphics and Spatial Analysis. La mayoría de estos primeros expe­ri­mentos tuvieron rotundos fracasos finan­cieros y decepcionantes resultados prácticos, principalmente porque no había antecedentes en la forma de codificar la información geográfica en las computadoras, por falta de geodatos recolectados para funcionar en el sistema y de herramientas tecnológicas como scanners, tabletas de digitalización y cámaras digitales. No obstante estos experimentos sentaron las bases de todos los desarrollos posteriores. Hasta la década de 1980 el SIG era un misterio reservado sólo para los iniciados de unas cuantas instituciones de investigación en los Estados Unidos; sin embargo, en esa década se comenzaron a comercializar las primeras microcomputadoras, lo que hizo avanzar el desarrollo de la paquetería, especialmente ArcInfo y su versión simplificada: Arcview. En la década de 1990 la expansión de la computadora personal hizo posible que los no especialistas tuvieran acceso por primera vez al hardware y al software necesarios para crear pequeños sig. Desde finales de los noventa hasta esta fecha la tecnología sig se ha hecho indispensable en casi todas las ramas del conocimiento y los negocios, convirtiéndose en una industria mundial que genera un ingreso anual de dos mil millones dólares. En esta tendencia muchas disciplinas sociales han aportado aplicaciones específicas que han incrementado el acervo de software especialmente diseñado para análisis económicos, demográficos, electorales y sociológicos.
Por su parte, el desarrollo paralelo de los sensores remotos ha proporcionado una creciente biblioteca de imágenes satelitales que monitorean los continen­tes y océanos, ayudándonos a la mejor comprensión del uso del suelo, los recur­sos naturales y la tenencia de la tierra. Recientemente esta tecnología ha sido puesta al alcance de todos a tra­vés del sitio web de Google Earth, en el cual podemos visualizar imágenes satelitales de alta resolución y modelos topográficos tridimensionales de todo el mundo en forma gratuita. La posibilidad de crear geodatos se ha facilitado gracias al progreso del Sistema Global de Posicionamiento (GPS, por sus siglas en inglés) sistema mundial de radio navegación que consta de 24 satélites militares de los Estados Unidos que emiten frecuencias de radio sobre el planeta. Dichas frecuencias son captadas por terminales portátiles en tierra, las cuales por triangulación pueden determinar la posición exacta de cada una de ellas. Las terminales móviles son ahora muy accesibles y su precisión ha aumentado a la par que su precio ha disminuido. La unificación de sig, sensores remotos y gps ha impulsado la emergencia de la segunda generación de sistemas, los llamados IGIS (Integrated Geographic Information System).

Creación de un SIG con fines de investigación antropológica

Los sig están organizados en “capas temáticas” que pueden entenderse como los bloques básicos para la construcción de mapas. Una capa constituye un tema geográfico compuesto de un conjunto de “elementos” similares agrupados en un solo archivo. Los elementos son las entidades geográficas más fundamentales que se representan por medio de unidades geométricas básicas: puntos, líneas, polilíneas, polígonos y superficies. Los ejemplos de capas temáticas incluyen ca­rreteras (polilíneas), uso de suelo (polí­go­nos), ríos (polilíneas), localidades (puntos), áreas geoestadísticas básicas (polígonos), topografía tridimensional (su­perficies) y otros. Cualquier fenóme­no que tenga una expresión espacial puede ser representado por estas figuras geométricas básicas. La escala es una variable importante en la formación de una capa temática y tiene mucho que ver con la figura geométrica que representará ciertos rasgos geográficos. Así, a determinada escala una localidad puede representarse como un punto, pero sabemos que en realidad cualquier asentamiento humano ocupa una super­ficie, por lo que en un acer­camiento focal mayor dicha localidad tendrá que representarse como un polígono.
En la creación de todo sig siempre hay una consideración de costos y beneficios, es decir se deben buscar los datos que realmente son necesarios para la resolución de nuestras preguntas, intentando obtener el máximo de información de ellos al menor costo posible. Por lo general los sig implican altos costos monetarios y de tiempo en sus primeras fases de creación, ya que hay que comprar mucha información cartográfica y censal, la cual tiene que “limpiarse” y adaptarse a las necesidades de cada proyecto. Una vez que se ha pasado esta etapa el mantenimiento del SIG se abarata y los resultados fluyen con rapidez. Un SIG tiene un comportamiento incremental, pues cada capa temática nueva viene a aumentar su poder de análisis y las capas viejas nunca se desechan, ya que forman parte de la memoria geográfica de un fenómeno. Una forma de lidiar con los costos iniciales para la creación de un sig, es que una institución con múltiples usuarios absorba los costos iniciales de equipo, software, compra de geodatos básicos y entrenamiento de personal. Después de esta fase cada usuario puede comenzar a crear capas temáticas que respondan a sus propios intereses. Es necesario que las bases de datos y la cartografía digital, especialmente aquella comprada con dinero de proyectos públicos, perma­nezcan centralizadas en un acervo y que todos los participantes puedan tener acceso a ella. Cuando alguien monopo­liza estas capas se está privatizando ile­gítimamente el SIG.
El principal problema que tienen los proyectos antropológicos para implementar la tecnología SIG se debe a la naturaleza de los geodatos que necesita dicha disciplina y a su recolección. Esto porque además de los datos censales que se pueden obtener de agencias nacio­nales el antropólogo se hace preguntas que necesitan datos especiales que deben recogerse directamente de informantes en el campo. Si bien el antropólogo está entrenado para negociar con sus informantes, por lo regular no ha recibido capacitación para trasladar sus datos de campo a una plataforma geográfica. El principal reto en la creación de sig para apoyar la investigación social es promover el cambio intelectual en los investigadores, particularmente en la utilización de la perspectiva espacial en el estudio de cualquier fenómeno social. Por ejemplo, es bueno saber que la tasa de desempleo abierta del país es de 3.47%, pero podríamos realizar un mejor análisis si supiéramos la tasa de desempleo de cada una de las 60 ciudades que se utilizan para estimar este indicador y además lo desplegáramos en un mapa. De esta manera sabríamos exac­tamente cuáles son las regiones problemáticas y podrían diseñarse políticas públicas especiales para esos puntos. Debemos entender también que no se crea un sig para hacer únicamente mapas “bonitos”, sino que es un instru­mento de análisis poderoso que nos permite resolver preguntas que antes se antojaban casi imposibles, ya sea porque implicaban una capacidad de cálculo fuera de la preparación de los científicos sociales o bien porque era un esfuerzo titánico lidiar con tanta información y visualizarla junta.

El SIG y las instituciones mexicanas

La transición de sistemas analógicos a digitales no ha sido una tarea sencilla ni automática. Le costó mucho trabajo al Instituto Nacional de Estadística, Geo­grafía e Informática (INEGI), nuestra prin­cipal agencia de información, adaptarse a los nuevos tiempos. En un principio cada usuario tenía que digitalizar sus propios datos, trabajo que consumía cientos de horas e implicaba costos ele­vados. Ahora el inegi ha mejorado y tiene en formato digital con geore­ferencia la mayoría de la información estadística que recopila, si bien dicho material sigue vendiéndose a precios altos. Otras instituciones del gobierno federal han hecho adelantos interesantes en la materia, tal como la Secretaría de Educación Pública, la cual ha recopilado­ información geográfica del sistema educa­tivo mexicano y ha creado su propio software propietario, denominado GEOSEP si­tuación por demás curiosa, ya que el resto de las depen­dencias ha preferido­ la compra de paquetería comercial. Una institución nacional que parece pe­ligrosamente atrasada en el uso del Sistema de Información Geográfica es el Ejército Mexicano, cuyas tropas y bases militares tienen total desconocimiento de la tecnología o bien su uso es muy restringido.
Las instituciones de educación supe­rior de nuestro país han hecho verda­deros esfuerzos por estar al día en esta tecnología. Es obvio que los departa­mentos de geografía sean los más aven­tajados en esto, por ejemplo el de la unam, pero poco a poco los centros de investigación social están haciendo lo suyo. El Colegio de México cuenta con un laboratorio de sig desde 1996 y una gran parte de los proyectos desarrollados por sus centros han hecho uso de él. De una u otra forma las instituciones agrupadas en la Red de colegios y centros Conacyt tienen algún tipo de plataforma sig o bien están trabajando en hacerse de una. Nos encontramos en un momento en que muchas disciplinas están convergiendo en el uso de esta tecnología, la cual se está convirtiendo en el punto de encuentro de proyectos interdisciplinarios. No es exagerado decir que pronto habrá un nuevo tipo de analfabetos, quienes no conozcan el lenguaje del SIG.

¿Qué estamos haciendo en el CIESAS?

Desde mediados de la década de 1990, tanto el CIESAS-Pacífico Sur como la sede Golfo tuvieron experiencias tempranas con esta tecnología. Los proyectos Istmo y Perfiles Indígenas de México impulsaron su uso con excelentes resultados.
Debido al desarrollo de esta tecnología y a los recursos que están disponibles en la actualidad para su uso académico y de investigación social, instituciones como el ciesas requieren de programas de inversión para la adquisición de equipo de cómputo adecuado como scanners y plotters de gran formato, así como servidores y estaciones de trabajo de gran capacidad de almacenamiento y procesamiento, licencias de software recientes, una biblioteca centralizada de bases de datos y capas temáticas, un programa de capacitación para la formación permanente de nuevos usuarios, así como aulas adecuadas donde enseñar el uso de los programas.
Recientemente se ha impulsado la creación de un Laboratorio de Sistemas de Información Geográfica y Percepción Remota del CIESAS, que tendrá como base de operaciones el CIESAS-Pacífico Sur. Con base en los recursos del Proyec­to Estratégico 2006, que obtuvo el CIESAS del Conacyt, estaremos en condiciones de adquirir nuevos servidores y equipo de cóm­puto que se destinará al laboratorio.­ De la misma manera se com­prarán nuevas licencias y cartografía digital. Esto sin duda es un avance cualitativo y cuantitativo, pero tenemos que cuidar que estas metas se cumplan. Un punto que no debe descuidarse es el de la formación de nuevos usuarios y la creación de aulas especiales. Desde 2004 se ha promovido la idea de que todos los estudiantes de nuestros programas de maestría y doctorado tomen un curso obligatorio de SIG. Con este fin se ofreció en 2005, con apoyo de la Subdirección de Docencia, un curso intensivo en el CIESAS-DF diri­gido a investigadores y estudiantes de nues­tra institución. El curso tuvo gran aceptación y se logró la inscripción de 21 personas, pero sorpresivamente el grueso de los participantes fueron estudiantes y profesionistas externos al CIESAS. La experiencia fue positiva y se espera que en el futuro se implemente en todos los centros y programas del CIESAS.


Dr. Gerardo Gutiérrez
Investigador del CIESAS-DF
gxg153@hotmail.com

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